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La Albufera

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El Parque Natural de La Albufera‘Fauna, vegetación y arroz a orillas del Mediterráneo’El Parque Natural de la Albufera pervive al paso de los años y su vida corre pararela a la de una ciudad, Valencia. Ha visto pasar por sus tierras a romanos, árabes o reyes sin que el tiempo modifique su grandiosa presencia. No obstante, El Parque Natural ha experimentado eso sí con el tiempo una reducción de su vasta extensión, consecuencia de factores geográficos pero sobre todo humanos.

21.120 hectáreas conforman la dimensión de El Parque Natural de La Albufera. Desde Valencia a Algemesí pasando por Alfafar, Sedaví, Massanassa, Catarroja, Albal, Beniparrell, Silla, Sollana, Sueca, Cullera y Albalat de la Ribera, el Parque se extiende imparable conformando la zona verde más representativa de la Comunidad Valenciana.

En su interior aves, peces y vegetación conviven en un paraje único en el que el agua se convierte en principal nexo de unión, a través del lago de La Albufera. Sólo hay que mirar sino el origen del término proveniente del árabe Al Buhaira, diminutivo de Al Bhar, que significa ‘mar’. Y es en el mar precisamente donde tiene lugar la formación de este enclave natural.

La Albufera de Valencia es el mayor lago de la Península Ibérica. Hace más de 6.000 años la formación de un cordón litoral, que contenía sedimentos de los ríos Túria y Júcar, creó una barrera arenosa que aisló un espacio de aguas del mar, ocasionando la formación del lago de la Albufera. Con una superficie actual de 3.000 hectáreas el lago llegó a tener una dimensión de 30.000. Hay escritos que atestiguan que sus aguas llegaban a los pies de la Catedral de Valencia, cuando los romanos ocupaban la ciudad.

Desde 1990 se incluye entre los humedales de importancia internacional. Además de convertirse en zona de especial protección para las aves (ZEPA)  y lugar de interés comunitario (LIC).

Pero además del lago, el Parque esconde en su interior otras dos áreas diferenciadas: la restinga litoral y el arrozal. En ellas así como en el lago conviven especies autóctonas convirtiendo el Parque en un centro de observación y control de las mismas a todos los niveles. Entre los ejemplares autóctonos de aves se encuentran el ‘coll vert’, el ‘sivert’, ‘bragat’ o ‘boix’. Más de 350 especies de aves han sido observadas por estos parajes. Cada invierno podemos encontrar 20.000 ejemplares de anátidas y en época de cría las garzas también son características del paisaje. Si hablamos de peces nos serán comunes nombres como la ‘gambeta’, el ‘petxinot’, el ‘samaruc’ o el ‘fartet’ así como también la anguila.

El arrozal merece también un breve capítulo. Ocupa la mayor superficie de todo el Parque (14.000 ha) y su actividad fue iniciada por los árabes. La Albufera fue cediendo superficie a su cultivo, controlado hoy en día y que actúa al mismo tiempo como fuente de equilibrio de todo este ecosistema. Son muchas las aves que se acercan a comer los pequeños invertebrados acuáticos que se crían en sus aguas.

El Parque Natural de la Albufera se ha convertido en visita obligatoria de miles de turistas que se acercan cada año a nuestras tierras. Un lugar único que se convierte en mágico cuando cae el día y el sol se pone sobre las aguas del lago. Sin duda, el atardecer con más encanto de Valencia.